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En los 90 el país registró un incremento de la natalidad que ahora se traduce en una mayor demanda a la universidad. Los jóvenes ven la educación superior como una vía al éxito, lo que es un pensamiento digno de orgullo nacional.
El problema es que físicamente es imposible que todos los bachilleres accedan a un cupo, y más en las carreras tradicionales, como Medicina, Derecho o Administración. Para no generar frustración en una etapa tan importante de la vida, las autoridades tienen que diversificar la oferta. Y deben aclarar las profesiones que hacen falta en el país porque eso facilita el acceso al mercado laboral.
La orientación vocacional juega un rol esencial. La tecnología ha creado nuevas carreras, aún poco exploradas en el país. En los colegios estas opciones tienen que difundirse para que los alumnos vean el panorama completo. Además, si se cumple la oferta de campaña de abrir 40 institutos tecnológicos, Ecuador tendrá mano de obra altamente calificada. (O)