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Las tareas de recolección se cumplen desde ayer en mocha, cevallos, tisaleo, quero y otras poblaciones afectadas por la ceniza
Mingas y entrega de ayuda, una prioridad
La posibilidad de que el volcán Tungurahua esté “recargando” más magma para empezar un nuevo ciclo de explosiones y emisiones de ceniza es real y así lo expuso ayer la vulcanóloga Patricia Mothes.
Los habitantes de las poblaciones cercanas al coloso lo saben y aún así se esfuerzan por volver a la normalidad, pues la mayoría vive de la agricultura, la ganadería y el turismo de microempresa.
Por eso, ayer se acentuaron las mingas de barrido y recolección del material volcánico. Estas tareas, que demandan de un enorme esfuerzo (tras 8 días de lluvias intensas de ceniza), continuarán este fin de semana con el apoyo del personal municipal, voluntarios de la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR), militares y comuneros.
Para los habitantes de los cantones Quero, Cevallos, Mocha, Tisaleo y de las parroquias Huambaló y Cotaló (Pelileo), la prioridad ahora que el macizo ha dado una tregua, cuya duración se ignora, es conseguir alimento para el ganado, tratar de salvar algo de sus cosechas y limpiar el material que sigue acumulado en techos, calles, avenidas, carreteras, patios y otros.
En ese contexto, una caravana de ayuda se movilizó ayer por el cantón Quero, uno de los más afectados por el polvo volcánico. La gobernadora, Lira Villalba; el coordinador Zonal 3 de la SGR, Pablo Morillo; Fabián Valencia, director provincial del Magap; y el alcalde, José Morales, entregaron kits de protección contra la ceniza y también rechazo de plátano para alimentar al ganado en las comunidades El Guasmo, La Calera y San Francisco.
“En el cantón Quero la ceniza se acumuló hasta alcanzar un espesor de 2 centímetros en las zonas altas. Compraremos 4.000 sacos de balanceado para alimentar a unas 9.000 cabezas de ganado y animales menores con una inversión de $ 88.000 y aspiramos a que el Gobierno Nacional nos dé también una mano. Hemos perdido casi la totalidad de pastos y sembríos de papas, habas y maíz”, explicó Morales.
Mientras el burgomaestre daba estas declaraciones, afuera en las calles céntricas de Quero decenas de personas se unieron a la minga municipal para recolectar la ceniza en sacos de yute, que fueron apilados en las esquinas, con el fin de que un tractor de pala se los lleve.
Según estimaciones de los cabildos, por lo menos el 85% de los habitantes de Quero, Mocha, Cevallos y Tisaleo viven de la agricultura y es por esa razón que hay una gran preocupación por las consecuencias nocivas de la ceniza que cayó durante una semana y por la posibilidad de que el fenómeno vuelva a repetirse con igual intensidad.
Para Fabián Valencia, director del Magap, lo que pasa en la zona alta de Quero no ocurre en ningún otro sitio y por eso requiere una intervención urgente.
“El domingo pasado entregamos 1.200 sacos de ensilaje y 200 canecas de melaza. También movilizamos tres clínicas veterinarias móviles con las que se atendieron a 1.000 cabezas de ganado con la inyección de vitaminas y laxantes. Conocemos ya que hasta el miércoles alrededor de 1.350 hectáreas de cultivos y 3.000 hectáreas de pastos fueron afectadas por la ceniza, al igual que 10.000 cabezas de ganado”, aseguró.
El técnico reconoció que la ayuda es insuficiente frente a la dimensión del fenómeno, uno de los más fuertes de los últimos años.
“Aún así gestionamos más apoyo. Contamos con 200 canecas de melaza en las bodegas del Magap. Continuaremos la valoración de pérdidas y una vez que pase este proceso activo del volcán aplicaremos un plan de reactivación para el que contamos con insumos, semillas y asesoramiento técnico”, dijo.
En las últimas horas el Instituto Geofísico (IG) detectó la disminución de emisiones de ceniza en el volcán Tungurahua, sin embargo, se mantiene la actividad alta. El jueves se observaron bloques incandescentes que rodaron 500 metros bajo la cumbre.
Además, los expertos observaron emisiones con carga moderada de ceniza que se desplazaron hacia el noroccidente. (I)
Producción láctea baja de 2.800 a 1.500 litros
Cerca de 8 días, los habitantes de la parroquia Santa Fe de Galán, en el cantón Guano de Chimborazo, han soportado la caída constante de ceniza. El ganado y los sembríos fueron afectados y en consecuencia disminuyó la producción lechera. Santa Fe de Galán se ubica a 40 minutos de Guano.
Los pobladores viven de la siembra de papas, cebollas, maíz y zanahorias. El ambiente en la zona es oscuro por causa del polvo volcánico que ha impregnado también las calles de primer y segundo orden.
Los vehículos levantan el material convirtiendo el ambiente en una cortina de polvo. Los techos, puertas, cobertizos y hasta las montañas que rodean el pueblo tienen color plomizo.
Héctor Balseca, morador del sector, se levanta a las 05:00 para iniciar la cosecha de cebolla blanca que sembró en 200 metros cuadrados y que es lo único que se salvó. “La cebolla termina en punta, por eso cuando la ceniza cae resbala y no le causa mayor daño, sin embargo nuestras papas si están afectadas y es posible que perdamos la cosecha”, manifestó Balseca.
La recolección del grano de maíz preocupa a los agricultores ya que la ceniza se les ha impregnado. “Tratamos de limpiarla con trapos, pero algunas ya están quemadas”, indicó Gloria Tenelema, agricultora.
Quienes se abastecen de la leche también están preocupados por la disminución de la oferta que se utiliza para elaborar quesos. “La parroquia nos entregaba 2.800 litros diarios, ahora solo obtenemos unos 1.500, lo que nos genera preocupación ya que dependemos de este trabajo para producir el queso que se vende en diversos cantones”, dijo Kléber Maltisaca, habitante de la zona. (I)