Los auriculares, utilizados por la mayoría de jóvenes, cuando se los emplea imprudentemente durante tiempo muy prolongado con un alto nivel de volumen, pueden ocasionar severos daños auditivos.
Los más comunes son hipoacusia (pérdida de la audición) y tinnitus (acúfeno), que es la percepción de sonidos que no son externos, como –por ejemplo– un penetrante zumbido. Los aparatos más perjudiciales pueden ser los de tipo intraauricular, debido a que están en contacto directo con el nervio auditivo.
El resultado de una encuesta aleatoria arrojó que el 65% de quienes los usan están conscientes de los daños auditivos que los auriculares pueden causar, mientras el 55% tiene la certeza de que abusar del volumen disminuye la audición y evita hacerlo. (O)
Víctor Hugo Tandazo Tapia