¿En qué lugar del cielo estás, madre mía?
¿Allá arriba será más azul?
¿Estarás sentada sobre una nube?
¿Querrás jugar con el sol y dejar que sus rayos se mezclen entre tus dedos?
¿Has podido tocar las estrellas?
¿Estarás abrigada cuando haga frío o estarás ligera de ropa cuando salga el sol?
¿Cómo fue tu encuentro con Dios?
Estoy seguro de que cruzaste tu mirada triste con sus ojos piadosos. Le confesaste que lo querías y que fuiste una buena madre que nunca se cansó de esperar. (O)
Gilberto Avilés Nájera
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