‘Ecuatorianos retratos’, un libro de fotografías para vernos y reconocernos
El presidente de la República, Rafael Correa, manifiesta en el prólogo que encuentra en el libro “la plácida mirada de un pueblo diverso y multicolor, que se reconoce con el mismo corazón ecuatoriano en toda la patria”.
El Primer Mandatario considera que las fotografías no han requerido grandilocuencias ni disfraces tecnológicos para retratar a un pueblo lleno de paz y esperanza y mostrar historias de vida tras la mirada de la gente. “Un espejo de nosotros mismos, en fotografías que no buscan la simplona belleza del escaparate ni la pose promocional, sino que consiguen acercarnos a la verdad de una identidad en construcción permanente, pero, al mismo tiempo, claramente unida en la diversidad”, dice.
Participan 18 artistas visuales: Javier Andrade, Raquel Acevedo, Miguel Alvear, Manuel Avilés, Cynthia Bodenhorst, (coordinadora editorial y de diseño), Ricardo Bohórquez, Ana María Buitrón, Luis Cañizares, Xavier Caivinagua, Cristóbal Corral, Pablo Corral, Edú León, Martín Jaramillo, Amaury Martínez, César Morejón, Daniel Patiño, Alejandro Reinoso y Juan Antonio Serrano, con imágenes que enternecen, sorprenden y permiten que nos reconozcamos en los pescadores, soldadores, zafreros, mineros, peluqueros y demás personas anónimas que hacen el país día a día.
Se debe a Doris Soliz, ministra de Inclusión Económica Social, la iniciativa de crear una obra visual que da cuenta de la diversidad humana del país a partir del retrato, así como, de un texto introductorio en el que reflexiona sobre lo complejo que resulta hablar de identidad nacional en un país que, pese a tener sustentos provenientes de la literatura, el arte y los estudios sociales, parte de una herencia en que lo blanco y lo mestizo predominaba sobre lo indígena, lo afro e identidades intermedias como el chagra, el chazo y la chola; en una sociedad en que el poder patriarcal silenciaba la voz de las mujeres y de la población LGBT; en una cultura en que se intentó diferenciar a los ecuatorianos por regiones y etnias sin considerar migraciones internas y externas que han dado lugar a identidades emergentes y transnacionales.
“Las fotografías que recoge este libro pretenden explorar un florilegio de personajes, nuestros diferentes tonos de piel, de cabello, de expresión. Los ecuatorianos somos blancos y trigueños, rubios y morenos, indígenas y negros, somos altos y bajos, extrovertidos y callados, y solemos tener una tendencia permanente a la nostalgia y a la alegría. Quien quiera identificarnos por nuestro aspecto, pierde el tiempo inútilmente”, dice Soliz.
En un segundo texto: “Fotografía y sociedad”, Pedro A. Cantero, coordinador de la publicación, realiza una retrospectiva histórica del retrato. Habla de Augusto Sander, artífice mermado por la barbarie nazi que creía que la fotografía permitía entender la sociedad; Lewis Wickes Hine, norteamericano que denunció la explotación de niños migrantes y obreros; Robert Frank, suizo que desmitificó el sueño americano, y Henri Cartier-Bresson, francés que contribuyó a cicatrizar la herida causada en Europa por el nazismo.
Cantero dedica varías líneas a Los Andaluces, libro que sirvió de inspiración para ’Ecuatorianos Retratos’ en la medida en que fue el resultado de la empresa colectiva de ocho fotógrafos empecinados en mostrar los cambios de la sociedad andaluza de nuestro tiempo. De ahí que Javier Andrade, integrante de aquel equipo, también muestre en este libro sus fotografías.
Han intervenido la Presidencia de la República, el Ministerio Coordinador de Desarrollo Social, el Ministerio de Inclusión Económica y Social, la Universidad de Cuenca y la Secretaría Nacional de Educación Superior (Senescyt).