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Adiós querida Tania. La muerte vino por tu mente y se la llevó toda. Pero tú no eras tu mente solamente, sino tu corazón: ese inmenso corazón vivo que se lo entregaste a todo el Ecuador.
Tu vida toda fue el amor por la libertad y la democracia. Ejerciste un periodismo comprometido con la verdad y la transparencia. Nunca claudicaste ante la objetividad y a contrastar la información. (Mujer fuerte que amaneces viendo la aurora boreal en su danza de colores).
Querida Tania, solo decimos adiós cuando morimos. Entonces adiós amiga. Hay luz diciéndote adiós amada fuerza.
Tania: amiga, esposa, madre, hija, hermana. Mujer de loto y sándalo florecido arrojado sobre los pies de oro del Dios de la vida irrepetida.
Tu partida es dolorosa y sentida. Hoy han salido deshilachadas las flores de mayo también a despedirse de ti. ¿Qué más puedo escribir, amiga de todas las coberturas y transmisiones? Flores frescas sobre tú tumba recién abierta. "Te llamo, Tania, para conversar", te decía. "Si no llamas, yo te llamo", ordenabas. Adiós querida Tania, tu muerte es la soledad de la verdad.