Publicidad

Ecuador, 02 de Abril de 2025
Ecuador Continental: 12:34
Ecuador Insular: 11:34
+593 98 777 7778
El Telégrafo

Publicidad

Xavier Guerrero Pérez

Momento propicio

28 de diciembre de 2020

Días atrás visualicé el fascículo publicado por Diario El País, de España, del pasado 24 de diciembre, titulado: “Nos habría gustado contar un 2020 diferente”: básicamente se trataba de una caricatura: tres personas compartiendo un juego de comedor, con alimentos ya servidos; una de ellas estaba presente virtualmente, y las dos restantes sentadas una en frente de la otra, conservando la distancia debida, y la una enviaba un beso estampado en un avión de papel a la otra. La frase de cierre fue: ojalá podamos hacerlo en el 2021.

Reflexionando en lo que todos hemos vivido este año, cargado de lamentos y dolor, y aunque estoy de acuerdo con la ilustración anteriormente comentada, debo decir que la misma es insuficiente para representar a la sociedad de hoy. De hecho, creo que gran parte de la sociedad sigue actuando igual o tal vez de peor manera que antes del virus declarado como pandemia: todo sigue siendo comercializado (por ejemplo, Jesús en la conmemoración de su nacimiento: la Navidad), el clima sigue siendo de altos niveles de arrogancia (al punto de subestimar a Dios al tratar de socializar la idea de que con “don dinero” bastaría para asegurar la vida), de egoísmo y de insensibilidad (optando por cerrarnos a los demás, negando el extender la mano a quienes están imposibilitados por sus circunstancias de devolvernos el gesto, y ni hablar de brindarnos a ellos; aunque sí siendo empáticos con quienes nos unen intereses en algo comunes). Bastaría ver (quienes lo hemos experimentado): enviamos un mensaje, y quien está en el otro extremo desprecia nuestro tiempo, siendo descortés al no contestar.

Pero también creo que es el momento propicio en cuanto a no esperar al 2021 para poder, desde el aquí y el ahora, cambiar a la sociedad con nuestra propia actitud: empezando a ablandar nuestro corazón al ser sensibles ante la necesidad ajena, solicitar auxilio divino para comprender las dificultades actuales (desempleo, pérdidas humanas…) y, desde ese estado, saltar del peligro a la oportunidad (significado de la palabra crisis en el lenguaje chino); oportunidad para ser agradecidos, para despojarnos de resentimientos -del pasado- y de obstinaciones -por el futuro-, para, dejando las quejas y las preocupaciones, y viviendo el día de hoy que sí tenemos, darnos de verdad y hacer la obra a quien nos la solicita, la que dejó Jesús: la obra del amor.

Publicidad Externa