Publicidad

Ecuador, 27 de Febrero de 2025
Ecuador Continental: 12:34
Ecuador Insular: 11:34
El Telégrafo

Publicidad

Comparte

Los "crímenes de honor" aún no cesan en Pakistán

Waseem (der.) dijo que mató a su hermana porque deshonró a la familia con sus publicaciones en internet.
Waseem (der.) dijo que mató a su hermana porque deshonró a la familia con sus publicaciones en internet.
-

El asesinato “por honor” de una estrella de internet a manos de su hermano en julio de 2016 conmocionó a Pakistán.

Más de un año después, y pese a una nueva ley destinada a erradicar este flagelo social, cientos de mujeres paquistaníes sufrieron el mismo crimen.

Qandeel Baloch, modelo y actriz a quien llamaban la ‘Kim Kardashian paquistaní’, era idolatrada por miles de jóvenes por sus atrevidas publicaciones en las redes sociales. Y criticada por las mismas razones por grupos conservadores.

“Por supuesto que la estrangulé”, declaró orgulloso su hermano, 2 días después del crimen, en una rueda de prensa organizada por la policía.

“No tengo ningún remordimiento por lo que hice”, tenía una conducta “totalmente intolerable”, agregó aludiendo a las fotos, videos y comentarios que la joven colgaba en internet, considerados provocadores en la sociedad patriarcal.

La conmoción provocada por su muerte llevó a las autoridades paquistaníes a votar, 3 meses después de los hechos, una ley que castiga duramente a los autores de crímenes de honor, que hasta entonces escapaban, la mayoría, a la justicia.

Debido a una polémica disposición del derecho islámico, las familias podían “perdonar” a los asesinos a cambio de una indemnización (diyat o “dinero de sangre”).

Pero un año después, “nada ha cambiado”, afirma Benazir Jatoi, abogada de la fundación independiente Aurat, que promueve los derechos de las mujeres.

Incluso después de su aprobación, “la Alta Corte de Peshawar absolvió en 2 ocasiones a un hombre acusado de un crimen de honor”.

Según la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, organismo independiente, 280 de estos crímenes fueron cometidos (la mayoría contra mujeres) entre octubre de 2016 y junio de 2017, pero podrían ser más.

Porque si la nueva ley castiga con cadena perpetua el crimen de honor, deja al juez la tarea de determinar si un asesinato está vinculado o no con “el honor” de su autor.

Este puede invocar otro motivo y verse perdonado por la familia de la víctima, observa la doctora Farzana Bari, jefa del departamento de estudios de género en la Universidad Quaid-i-Azam de Islamabad.

La policía alienta también con frecuencia a las 2 partes a ponerse de acuerdo sobre el “dinero de sangre”, evitando así una mayor sobrecarga de un sistema judicial paquistaní saturado.

Inocente

“La ley no se aplicará hasta que los tribunales funcionen”, suspira Asma Jehangir, conocida abogada de los derechos humanos.

Aunque el Estado se comprometa a que se aplique la ley, la justicia avanza al ralentí.

Un año después del asesinato de Qandeel Baloch y, pese a la confesión del hermano, el juicio aún no se ha celebrado.

Por el tiempo ha evolucionado la posición del padre, inicialmente refractario a cualquier absolución de su hijo. “Quiero que vuelva a casa”, declaró recientemente Mohamad Azeem. “Mi hijo es inocente”.

Pero en este caso, el Estado paquistaní tomó la precaución de declararse “heredero” de la víctima para que el asesino no pudiera ser liberado aunque fuera perdonado por su familia.

Los padres fueron drogados

La madre de la joven paquistaní  lamenta cómo terminó la vida de su hija, de 26 años. Azeem aseguró que la noche del asesinato, ella y su esposo fueron “drogados” por su hijo Waseem.

“Mi esposo y yo nos quedamos profundamente dormidos. Habíamos tomado leche que estaba mezclada con sedantes”.

El tema de los crímenes de honor, que provienen de las estrictas normas tribales vigentes en el sur de Asia, supera sin embargo el estricto marco judicial, señala la abogada Benazir Jatoi.

Mujeres paquistaníes han sido asesinadas, apuñaladas, lapidadas, quemadas, estranguladas... por haber rechazado simplemente un matrimonio arreglado; pero los paquistaníes aceptarán que un hombre haya cometido una violación, observa un policía de alto rango que participó en investigaciones de crímenes de honor.

“Cuando una mujer es sospechosa de tener un amorío es una deshonra imperdonable para la familia. Pero la gente va a mostrar simpatía, incluso elogiar a los hombres que matan a sus mujeres por su supuesto honor”, lamenta.

A veces los verdugos son también mujeres. Un mes antes del asesinato de Baloch, una joven profesora de Lahore, Zeenat Bibi, fue asesinada por su madre por casarse con la persona de su elección.

Como sociedad, Pakistán fue incapaz de superar el concepto de “honor”, deplora Benazir Jatoi.

Para la abogada, “solo cuando condenemos sus actos dejaremos de ver a los asesinos vanagloriarse de haber matado a una mujer que infringió un código de honor superado, arbitrario y patriarcal del que nadie conoce realmente las reglas”. (I)

Antecedentes

Los crímenes de honor están arraigados en las sociedades del sur de Asia. La Comisión de Derechos Humanos en 2015 registró 1.100 casos en Pakistán.

Un estudio de Pew Research concluyó, hace seis años, que cuatro de cada 10 paquistaníes veían bien matar a una mujer si ha tenido relaciones sexuales antes del matrimonio o por adulterio para restaurar el honor familiar.

Qandeel Baloch, cuyo nombre real era Fauzia Azeem, se volvió conocida por publicar fotografías, videos y comentarios provocativos en sus redes sociales. (I)

Contenido externo patrocinado

Ecuador TV

En vivo

Pública FM

Noticias relacionadas

Social media