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Guías no videntes mostrarán los paisajes de Quito
El sonido de las pisadas de los transeúntes que caminan por la calle García Moreno (casco comercial de Quito) orienta a Darwin Miets, un guía turístico que solo ve sombras.
El ambiente le proporciona información de las imponentes iglesias y conventos que forman la Plaza de la Independencia.
Miets presenta el 60% de discapacidad visual y se ayuda de un bastón negro para reconocer los obstáculos que encuentra en su recorrido. Llega hasta las gradas de La Catedral. Allí se reúne con sus 29 compañeros que, al igual que él, fueron capacitados durante tres meses para guiar a los visitantes nacionales y extranjeros que llegan a la capital atraídos por su Centro Histórico.
El grupo fue entrenado por docentes de la Facultad de Turismo de la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE) y técnicos del Ministerio de Turismo (MinTur).
El colectivo se especializó en tres rutas. La primera (denominada Tradición y Patrimonio) abarca la calle Imbabura, donde se localiza el Mercado San Francisco; la segunda (la Ruta de las Iglesias) se inicia en el Museo de la Ciudad y finaliza en la Santa Bárbara; y la tercera cubre las principales plazas.
La experiencia
Los guías, a las 10:00, recorrieron la última ruta. María San Andrés, quien por una enfermedad congénita está perdiendo su visión paulatinamente se encargó de dar la bienvenida a los visitantes.
Ella conoce y narra todos los detalles sobre la construcción del templo religioso, el monumento de la Independencia y del emblemático Palacio de Carondelet.
Después de ese recorrido, el grupo se dirige a la Heladería San Agustín, ubicada en la calle Guayaquil.
Los turistas tienen la oportunidad de preparar el tradicional helado de paila con una condición: deben vendarse sus ojos.
De esta forma -sostiene San Andrés- las personas tienen la oportunidad de vivir nuevas experiencias utilizando otros sentidos como el olfato, el tacto y el oído.
Los guías permiten a los visitantes que olfateen y prueben las frutas para que las identifiquen sin verlas.
Al término del proceso se quitan la venda y degustan el dulce que elaboraron.
La Cartera de Turismo informó que el proyecto surgió por un pedido de la Federación Nacional de Ciegos del Ecuador (Fence).
Para su ejecución se destinaron $ 30.000. Uno de los objetivos de la iniciativa es integrar, dentro de las actividades de las agencias turísticas, este tipo de experiencias.
A la fecha, Quito cuenta con 14 operadores que están certificados en temas de calidad y responsabilidad social. A esto se suman los restaurantes inclusivos.
Las autoridades adelantaron que está previsto que el lunes 4 de diciembre se realice la graduación de los guías no videntes. (I)