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1.700 especies fueron recuperadas en 18 meses
Desde el 2016 hasta el primer semestre de 2017, el Ministerio del Ambiente (MAE) recuperó a 1.700 individuos de vida silvestre.
El 30,7% son aves, 24,1% reptiles y 14,2% mamíferos. El resto se distribuye entre invertebrados y bivalvos (moluscos).
Los rescates, en 18 meses, fueron realizados por la intervención de la Unidad de Protección del Medio Ambiente (UPMA) en todo el país, pero sobre todo en Manabí y Sucumbíos (lugares donde mayormente se encontraron los especímenes silvestres).
Según la Dirección Nacional de Biodiversidad del MAE, el rescate de fauna silvestre se realiza en casos fortuitos, generalmente en carreteras, en áreas urbanas, en proyectos de desarrollo y, en ocasiones, fuera del hábitat por eventos naturales.
“Los animales generalmente están en lugares no habituales a su medio y llegan a la zona urbana por varias condiciones: búsqueda de alimento, cambio de uso de suelo, avance de la frontera agrícola e incremento del límite de la ciudad”, detalla el Ministerio del ramo.
La reacción
El procedimiento correcto que debe seguir un ciudadano, tras encontrar una especie de vida silvestre en la urbe, es llamar al 911.
“A través de esta comunicación se redirigirá la denuncia a la Dirección Provincial del Ambiente o la UPMA más cercana, que se encargarán de la manipulación y traslado del ejemplar”.
Precisamente, el desconocimiento de la ciudadanía sobre la forma en la que debe abordarse a un ejemplar es el mayor problema que tiene el MAE para poder retornarlo al hábitat.
Fracturas, politraumatismos y abundancia de parásitos en el organismo son los principales inconvenientes médicos que presentan los animales rescatados.
“Las aves habitualmente llegan con huellas de perdigones”, mencionó Andrés Ortega, director de la Fundación Tueri de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), una de las instituciones que realiza la recuperación e inserción.
Dicho espacio de rescate, en los últimos tres años, ayudó en la rehabilitación de 2.500 animales. Estos llegaron allí con la coordinación del MAE, el zoocriadero El Arca del Puyo (Tena), el zoológico Amaru de Azuay y los centros de rescate de Cotopaxi y de Zuleta (Imbabura).
De acuerdo con Ortega, el 50% de los que llegan al Fondo Tueri, tras la rehabilitación, es conducido a zoológicos o centros de tenencia de vida silvestre; el 20% logra reinsertarse a su medio; y un similar porcentaje muere.
Este último caso sucedió con el lobo marino que fue encontrado atado a un árbol en Daule (Guayas).
Según el informe del Parque Marino Valdivia -donde fue trasladado el ejemplar- este lucía decaído, deshidratado y presentaba laceraciones en ambas aletas.
El pinnípedo evidenció perforaciones y parásitos en la aleta derecha (no lograron sanarse pese a las medicinas administradas por especialistas del Parque Marino).
Por ello, a los dos días de ser encontrado falleció el lobo marino, cuyo hábitat está en las islas Galápagos y en el sector de la Chocolatera (en Salinas).
Similar final tuvo otro ejemplar que fue hallado en agosto, en la misma provincia. Murió tras padecer un paro cardiorrespiratorio, según se determinó en la necropsia desarrollada por los especialistas.
Aunque no se sabe con precisión las razones para que estos dos individuos de vida silvestre hayan llegado a estos lugares, se presume que pudo ser producto de la atracción de las corrientes marinas.
“A veces la fuerza del mar puede incidir para que los animales lleguen a sitios urbanos o domicilios. Las personas por desconocimiento los llevan a las viviendas, les dan de comer y eso agrava todavía más su condición”.
Espacios para cuidarlos
Cuando la Unidad de Policía medioambiental los salvados son direccionados a espacios de cuidado especializado y cercanos al lugar del rescate.
Muchos van a los parques y casas de acogida para intentar una rehabilitación médica.
Los zoológicos son el primer lugar de llegada, como el de Guayllabamba (Pichincha) por el amplio espacio del que dispone.
“La mayoría de animales que nos llegan proviene del tráfico o son sobrevivientes de la cacería, por ese motivo presentan heridas físicas y psíquicas que les imposibilita reinsertarse en su medio natural de manera inmediata”, argumenta Juan Manuel Carrión, exdirector del último albergue mencionado.
Las recomendaciones
El Ministerio del Ambiente aconseja a la población no manipular ni tocar, por ninguna circunstancia, a las especies silvestres y menos aún alimentarlas sin conocer el tema.
“Las personas que los hallan piensan que lo mejor es intentar ayudar al animal a llegar hasta otro punto, pero eso es incorrecto porque pueden dañarlo. Lo oportuno y conveniente es comunicarse al número telefónico 911, que a su vez enviará a los especialistas para proceder a la recuperación”.
Aunque el MAE no tiene datos de cuántos animales silvestres rescatados sobreviven posteriormente, la institución estatal respondió que una de las principales causas para el deterioro de la salud es la gravedad de las lesiones y que muchas veces son producto de atropellamientos, quemaduras, varamientos, captura incidental y hasta enfermedades.
“Estos aspectos generan procesos naturales, los cuales en la mayoría de los casos comprometen los órganos vitales, por lo que en muchas ocasiones debe aplicarse la eutanasia para que no sufran”.
Los castigos
La mayoría de las sanciones para quienes tienen animales silvestres, que no estén dentro de la categoría en peligro crítico o de extinción, son administrativas pecuniarias.
Las multas van desde 10 hasta 30 salarios básicos unificados, según lo establece la Ley Forestal de Conservación de Áreas Naturales y Vida Silvestre.
Empero, de acuerdo al artículo 147 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), existen sanciones penales de privación de libertad.
La tenencia ilegal de fauna silvestre de especies terrestres, marinas y acuáticas que sean consideradas amenazadas, en peligro crítico o vulnerables será sancionada con pena privativa de libertad de uno a tres años.
En este articulado se basó la sentencia emitida el 20 de septiembre.
En esa fecha se detectó a una persona transportando ejemplares de vida silvestre en un vehículo con placas diplomáticas en Orellana.
Entre las 73 especies decomisadas estaba 1 mono araña, 1 tortuga charapata, una guanta, dos serpientes, dos caimanes enanos, un caimán blanco, una tortuga motelo, entre otras.
De ellas, tres constan actualmente en el Libro Rojo de las Especies de la Unión Internacional (UICN) por ser consideradas en peligro crítico de extinción.
La persona involucrada fue sentenciada a un año de prisión y al pago de $ 22.000 por el presunto delito de atentar contra la naturaleza del país.
Los animales fueron trasladados al ZooCoca, pero varios fallecieron debido al maltrato que sufrieron al ser capturados y transportados de manera ilegal. (I)
Datos
Entre 2015 y 2016 se reportaron en Fiscalía 129 casos de tráfico ilegal de especies silvestres. El 50% tuvo una sentencia favorable.
En Napo el año pasado se arrestó por delito flagrante a dos personas que cazaron 19 guanganas (cerdo de monte). Los implicados fueron procesados y sentenciados a dos años de privación de libertad.
En Ecuador existen 19 centros de rescate de animales de vida silvestre y 37 zoológicos que ayudan a rehabilitar médica y físicamente a ejemplares que son encontrados.
En los zoo los animales que son rescatados pasan por un período de cuarentena para su recuperación. Cuando no pueden insertarse a su medio natural se adecúan espacios semejantes a los de su hábitat. (I)