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Sin cabeza, sin brazos o quemadas, es como llegan las imágenes
La labor artesanal toma fuerza en Navidad
El trabajo para Jaime Jima y Edgar Guerrero aumenta en esta temporada. Sus pequeños talleres, ubicados en el Centro Histórico, están llenos de figuras religiosas y navideñas. Unas están rotas, otras están guardadas y otras simplemente están a la espera de ser restauradas.
Desde hace 40 años ambos se dedican a restaurar y tallar imágenes en yeso y madera, un oficio que aún se preserva en la capital azuaya.
Cedro y nogal son las maderas que utilizan para tallar las figuras que, dependiendo de su tamaño, pueden costar desde los $ 150 en adelante. Y en caso de tratarse de una restauración, un retoque puede costar $ 20, e incluso en casos más especiales el valor puede ascender hasta los $ 100.
“Yo siempre le anticipo al cliente que con lo que le voy a cobrar podría comprarse unos 2 Niños nuevos, pero a ellos no les importa porque dicen que es el afecto que le tienen a la imagen”, dijo.
Y es esa vinculación sentimental, justamente, la que según Jima, ha hecho que el oficio se mantenga en la ciudad, aunque queden pocos talleres.
Desde octubre hasta la fecha, Jima ha restaurado más de 200 imágenes del Niño Jesús. A su taller han llegado figuras sin manos, sin cabeza, sin dedos o quemadas, las cuales deben ser restauradas hasta el 24 de diciembre.
Jima empezó en el oficio a los 11 años y a los 13 años fabricó su primera figura de madera, un Jesús del Gran Poder de 70 centímetros.
Su padre, Julio César Jimbo, quien también conserva su taller frente a la iglesia María Auxiliadora, fue quien le enseñó este arte. “Dios me dio este oficio, con el que incluso he mantenido a mis 8 hijos”, mencionó.
Según el restaurador, en la actualidad solo unas 3 personas más continúan con esta actividad, cuando hace unos 40 años existían más de 15 escultores.
Al igual que Jima, Edgar Guerrero, de 58 años, considera que si bien en la urbe ya no existen muchos restauradores, la labor aún es valorada.
En 1975 empezó en este oficio y a su taller llegan gran cantidad de clientes, quienes aseguran que “el trabajo es de calidad”.
En su local, todos los espacios están llenos de imágenes, incluso, algunas que ya han sido restauradas, Guerrero las conserva desde hace varios años, pues tiene como anécdota que una figura fue retirada a los 11 años. “No las puedo vender porque no sé a qué rato vendrán los dueños”, dijo.
Los artesanos indicaron que a medida que se acerca la temporada navideña, el negocio de restauración incrementa, mientras que los otros meses se dedican principalmente a fabricar imágenes religiosas.
Para elaborar una escultura, explicaron que primero seleccionan un tronco seco, luego, utilizando las gubias (herramientas para tallar) dan forma a la madera y, finalmente, las pintan. Dependiendo de la forma y el tamaño, los trabajos pueden durar una semana, sin embargo, los restauradores, prefieren trabajar por contratos de un mes.
Mientras que restaurar una imagen les puede tomar hasta 2 días, dependiendo del estado en que llegan las figuras. (I)