Publicidad
En el mercado artesanal se encuentran artículos de diferentes grupos étnicos
Los imbabureños venden en Quito productos propios de su cultura
Blusas, pantalones, gorros, bufandas y decorados son algunos de los objetos que venden los migrantes de Imbabura en el Mercado Artesanal la Mariscal, en Quito.
Ubicado en la calle Jorge Washington (entre Reina Victoria y Juan León Mera), este mercado multicolor cuenta con cerca de 100 locales.
Mientras se camina por sus corredores se puede observar a un Ecuador multicultural. Gente de diferentes grupos étnicos del país venden productos en los que muestran la cultura de las poblaciones a las que pertenecen.
Miguel Cachiguango, de 23 años, es de Otavalo y vive en la capital desde que era pequeño. Comenta que sus padres elaboran artesanías desde hace varios años. Fue su afán de abrir nuevos mercados lo que les llevó a migrar a Quito. En su pequeño puesto en el Mercado Artesanal, desde hace 15 años, Miguel vende chales, ponchos hechos a mano, sacos, gorras, vestidos y más.
Recuerda que años atrás toda la mercadería era hecha a mano. Actualmente la mayoría se ha industrializado. Todas las cosas que Cachiguango vende en su local son traídas de las fábricas de Otavalo. Junto a su familia, viaja a su ciudad natal cada semana o cada 15 días para traer la mercadería.
La vestimenta tradicional de la mujer otavaleña se muestra en un maniquí. Una blusa blanca adornada con bordados multicolor en el pecho, hechos a mano, encajes en el escote, anaco de paño y una faja en la cintura, llaman la atención.
En el mercado artesanal se encuentra ropa de este tipo y diferentes productos propios de los grupos étnicos de Imbabura. Los precios son asequibles por cualquier tipo de bolsillo. Por ejemplo, un pequeño chal cuesta $ 2.
“A veces traemos la vestimenta tradicional de Otavalo y sí les gusta a los turistas. Cuando traigo este tipo de cosas, como las camisas con bordados, siempre guardo la esperanza de que a la gente le agrade nuestra cultura y compren. Yo me siento orgulloso de donde vengo”, comenta Cachiguango.
Los turistas extranjeros, explica, por lo general prefieren las prendas hechas con lana o alpaca. Aunque en el local también hay productos hechos con algodón.
Cerca del de Miguel está el puesto de Víctor Picuasi, de 48 años, oriundo de San Roque. Desde hace 25 años vive en Quito. Trabaja en el mercado artesanal desde su apertura hace 15 años, incluso laboraba en la zona mucho tiempo atrás.
“Yo ya trabajaba aquí. Este proyecto (del mercado artesanal) se hizo a través del Municipio”, señala Picuasi.
Exhibe en su pequeño local, cuidadosamente y en orden, productos de lana, algodón y alpaca. Incluso cuenta con lencería de cocina y baño como toallas, manteles de mesa, paneras, entre otras cosas.
Al igual que Cachiguango, Picuasi trae los productos de Otavalo. Aunque viaja continuamente, existen algunas fábricas que traen los productos a la capital bajo un pedido previo. Víctor suele pedir productos exclusivos, como bolsos tejidos.
Aunque mucha de la mercancía la compra en fábricas, existen ciertas cosas que él mismo elabora como los sacos y bufandas de lana y alpaca tejidos a mano.
“En este centro artesanal tenemos la visita de gente de diferentes lugares del mundo. Cada continente tiene sus etapas de vacaciones por lo que siempre tenemos visitantes en el mercado”, explica Picuasi.
A través de la capital, el mundo puede conocer parte de la cultura y tradiciones de Otavalo y sus alrededores. “Nuestras costumbres las vamos implantando en Quito. Mis hijos son de aquí pero deben conocer sus raíces para que se sientan orgullosos de ellas”, comenta. (I)