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Comer uvas asegura un año lleno de prosperidad
La tradición de comer 12 uvas justo antes de que finalice el año, proviene de España.
Según la historia ibérica, este ritual que mezcla creencias de las culturas romanas y griegas, asegura un año lleno de bendición divina y prosperidad.
En el siglo XV, cuando el territorio ibérico incluía a Portugal, esta costumbre se realizaba con manzanas y uvas pues ambas frutas de clima templado representan salud, felicidad, amor y fertilidad.
Más adelante esta tradición se extendió hacia los territorios conquistados por el reino de España.
La forma correcta de realizar este rito es comer 12 uvas, preferentemente de la variedad Vinalopó, de color verde claro, el último minuto del año que queda atrás.
La ingesta de la fruta suele acompañarse con una copa de champán, cava o vino, dependiendo de la costumbre de cada territorio.
En España se utilizan uvas de la variedad Blanquilla, sembrada en las comarcas de la provincia de Alicante.
Allí el ritual también se realiza con pasas, preferentemente por personas de la tercera edad, para atraer la salud, bienestar, paz, unión familiar y alegría, en el Año Nuevo.
En países latinoamericanos con tradición vinícola, como Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay, este ritual es el más practicado para dar la bienvenida al año nuevo.
Allí la venta de uvas más importante del año tiene lugar el 30 y 31 de diciembre. Además se expenden vinos dulces, de uva, manzana y mandarina, pues según la tradición estas frutas atraen la buena suerte en el amor y trabajo.
Pese a que el día de consumo de esta fruta es la víspera de Año Nuevo, su ingesta dura hasta el 6 de enero, fecha en la que se celebra la llegada de los Reyes Magos y el Día de los Santos Inocentes. (I)