Publicidad
Baños rituales encabezan la lista de cábalas para recibir el Año Nuevo
El recibimiento del Año Nuevo es la oportunidad perfecta para evaluar los logros alcanzados y proponerse nuevas metas.
A pesar de que la cultura occidental no tiene tanta influencia del animismo, tradiciones y cultura esotérica como la India, China y Etiopía, sí cuenta con rituales con los que se pretende alcanzar buena suerte, salud y prosperidad.
Uno de ellos es el baño de purificación en cascadas, ríos y lagunas.
El primero de estos es el preferido para realizar el ritual pues, según sabios de las etnias Salasaca y Pilahuín, de Tungurahua, la caída de agua permite una completa eliminación de malas vibras, aires y energías de la persona.
“Esta tradición es normal en nuestra cultura. Pese a que se la puede repetir cualquier día de la semana, el 1° de enero es la ocasión perfecta para realizarla pues es la ‘puerta de acceso’ a 12 meses que estarán marcados por la bendición divina o mala suerte, según la predisposición de la persona”, dijo Lorenzo Masaquiza, anciano del pueblo Salasaca, del cantón Pelileo.
El ritual no solo consiste en permitir que el agua helada, proveniente de los cerros que rodean la localidad, purifique el cuerpo, sino que incluye una ‘limpia’ con un atado de hierbas como la ruda y romero y se bebe un preparado de cereales macerados con ‘tzawar mishki’, bebida que se obtiene del penco de cabuya.
En la antigüedad, antes del baño, ancianos del lugar frotaban el cuerpo de los participantes del ritual con plantas de ortiga negra, la variedad más agresiva de las plantas denominadas ‘urticarias’, pues al contacto con la piel provoca una lesión caracterizada por picor, rojez y ardor.
Esta tradición se ha ido perdiendo con el paso de los años pues es uno de los ritos esotéricos más dolorosos para recibir el año nuevo y que más tarda en curarse.
Las cascadas donde usualmente se realizan estos rituales son Cal y Piedra, en el cantón Mocha, Quillán La Playa, en Píllaro, y en caídas de agua de Patate. (I)