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El delito de odio es materia compleja. Por eso, quizá quienes lo cometen o asumen sus actos como simple humor u opinión no lo entienden. Una sociedad como la ecuatoriana (atravesada por un colonialismo centenario, con unas estructuras culturales y mentales producto de ese colonialismo y de su consecuencia más perversa: el racismo) afronta difíciles retos para que las minorías, las diversidades y los grupos humanos específicos obtengan respeto por parte de quienes solo creen en sus propios egos y supuestas creencias liberales. Los argumentos esgrimidos para justificar la caricatura contra Agustín Delgado agravaron el tema. Y por eso es saludable la disculpa del diario y la forzada y no tan bien sustentada del mismo caricaturista. ¿Y qué esperan los comentaristas de otros diarios y emisoras que se ‘enaltecieron’ con argumentos absurdos y racistas? ¿Van a pedir disculpas estos ‘liberales’ por el linchamiento cometido bajo el amparo de la libertad de expresión que dicen que no hay en Ecuador?